LA INSEGURIDAD EN MENDOZA, RESPONSABILIDADES Y EXPLICACIONES
Esta larga lista de hechos son solo algunos de los que pasaron en el primer trimestre en Mendoza. Esto nos deja con la escalofriante sensación de miedo e impotencia frente a la certeza de que no tardarán en suceder nuevos hechos de una violencia extrema peligrosamente cotidiana y acechante.
Pero esta situación, se ve mucho más complicada cuando todos vemos con estupor, la repetida reacción del gobierno provincial de Suarez y Levrino. O la no reacción. Así, caemos en una sensación de abandono, desprecio y hasta distancia hacia la seguridad del pueblo. Se encierran, no declaran, no ponen la cara, acusan a quienes piden explicaciones y lanzan versiones o “explicaciones en off” sobre el problema.
La última de estas actitudes es salir a mostrar supuestas caídas de la los índices de delito que han sido recogidas por un observatorio de seguridad que conducen funcionarios provinciales y registran el número de denuncias; estas cifras son bastante dudosas; ya que todos sabemos que los delitos se denuncian cada vez menos, sobre todo los callejeros o a la propiedad, ya que la población considera inútil la denuncia, cuando no rechazan hacerla por miedo a represalias.
Y a la hora de explicar las causas de esta crisis que todos vivimos, el gobierno provincial recurre a un viejo método de manipulación colectiva, que es amplificado por los medios que buscan “blindar” al gobierno provincial del no cumplimiento de la responsabilidad de garantizar la seguridad de los mendocinos y las mendocinas, como lo establece la constitución y las leyes que regulan nuestra vida en sociedad.
Y como no se hace responsable, el método es buscar un culpable. Ya sabemos, alguien a quién dirigir las miradas para explicar lo que pasa. Hoy es la “pobreza extrema o marginal”, “la exclusión”. En síntesis, la pobre “hipótesis” de que estos delitos que vemos son anormalidades, ya que el delito esta bajando según los observadores, y son perpetrados por individuos que son pobres, ignorantes, excluidos y violentos. Es como si vinieran de otro lugar, de otra sociedad, a atacar a la sociedad mendocina que solo quiere trabajar en libertad y vivir tranquila.
A esta altura, casi no es necesario advertir el juego de fondo que vemos aquí. Derivar entonces el problema en quién sería responsable de la política económica que no sería otro que el gobierno nacional. No nos preocupa tanto esta manipulación política, corresponde al cerrado mundo de las chicanas y pases de factura que tanto daño han hecho a la credibilidad de la política en los ciudadanos.
Lo verdaderamente preocupante y alarmante es que el gobierno provincial rechace su responsabilidad con esta maniobra, de los dos temas centrales y verdaderas matrices de nuestra angustiante realidad mendocina.
Por un lado, no reconoce el fracaso de la política de seguridad que consiste en desfinanciar al sistema de seguridad bajando el presupuesto año a año, desmembrar el necesario sistema de mando y coordinación para la prevención del delito, cuando los funcionarios policiales se dedican a poner logística para los paseos montañeses o en helicóptero de sus parientes, usar la fuerza para la represión de las protestas populares y de trabajadores o simplemente estar ausentes tras un llamado al 911.
Y la novedad es por otro lado que al sugerir la culpa en la “pobreza marginal y exclusión”, tenemos que creer que en los 6 años que la UCR-PRO gobernó la provincia, nada pudo hacer con los enormes presupuestos públicos y las enormes deudas que tomaron, para evitar la marginalidad.
Entonces ellos no tienen nada que ver cuando suspendieron los programas sociales de promoción de los jóvenes, cuando los chicos y las chicas deben tomar clases en los pasillos, no tienen sillas para estudiar, no hay meriendas suficientes ni siquiera artículos de limpieza y protección en las escuelas; cuando no hay escuelas secundarias para cubrir la demanda, cierran los centros de estudios de adultos, los docentes peores pagos de Latinoamerica; cuando cierran los centros de salud, las escuelas de verano, cuando los centros culturales están cerrados y no hay políticas de cultura y esparcimiento en los barrios. Y cuando fundamentalmente Mendoza está en los últimos lugares de la recuperación de puestos de trabajo tras la pandemia porque no tiene políticas activas de empleo y tampoco de promoción productiva.
Cuando todo esto sucedió aquí en Mendoza por obra del gobierno de Suarez y Cornejo, la pobreza creció y ahora encima sirve para explicar porque el gobierno puede seguir haciendo lo que hace en seguridad: NADA.

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